¿Quién dijo aquello de que "no hay quinto malo"?... Pues aquí tenemos la excepción.
Anticipándose a las posibles quejas nos advierten que el sonido es lo que eufemísticamente llaman "audience level", o sea, hablando en plata: malo. Parece un bootleg no oficial. Esto no había ocurrido en las cuatro entregas anteriores, todo lo contrario, pero es lo que nos presentan ahora y es lo que hay.
La mayoría de los temas son de finales de los '80 y principios de los '90, pero recomiendo oirlos en otras ediciones de la discografía de JW, porque desde luego, a los que amamos el trabajo del tejano, este material que se acaba de publicar lo único que hace es ponernos de mala leche. Conclusión: sólo para coleccionistas.
Estos abuelotes (Eric Clapton, 64 años y Steve Winwood, 61) nos regalan un discazo grabado en directo en el MSG durante los tres días que tocaron en Nueva York a primeros de 2008 rememorando a Blind Faith (40 años se cumplen este año del conciertazo de Hyde Park), a Traffic, a Jimi Hendrix (la versión de 16 minutos que hacen de Voodoo Chile es espectacular), a ellos mismos en sus carreras en solitario… Bien es cierto que el contenido del disco ya lo conocemos gracias sobre todo a un bootleg que bajo el título de “Traffic Shaping” ha venido circulando desde el 2008, pero lógicamente la calidad del CD que ahora se edita no tiene nada que ver con aquél. Además, la edición se acompaña (opcionalmente) de un doble DVD con imágenes del concierto, entrevistas, etc. Es una pena que la gira que tienen programada para este año no incluya Europa (Winwood sí estará en España en Julio) porque probablemente esta reunión no durará mucho. Entretanto disfrutemos de este disco que a finales de Mayo se va a poner a la venta. El resto de músicos son Chris Stainton a los teclados, Willie Weeks en el bajo y en la batería, Ian Thomas
Bien, pues ya está aquí el nuevo trabajo de Neil. No el “Toast” que él mismo nos anunció hace tiempo en su web; no una nueva entrega de sus archives, no… ¡nuevo, nuevo! Y además con mensaje.
Efectivamente la cosa va de ecología arremetiendo contra el mal uso que hacemos de la energía y para inspirarse va el tío y, con un coche reconvertido en ecológico, se lanzó a primeros de año a un viaje por EE.UU. como forma de llamar la atención sobre el asunto. Y el resultado en este “Fork in the Road” que desde luego lleva su sello inconfundible y en el que realmente hay temas destacables. Es una vuelta a ese rock distorsionado (algunos lo llaman sucio) de épocas anteriores dejando de momento su última etapa acústica, aunque curiosamente uno de los temas del disco que más me gusta es el único acústico, “Light a Candle”, en el que la guitarra de Neil Young y el lap steel a manos de Ben Keith hacen muy buena pareja.
Es un disco que sospecho se va a disfrutar más en los conciertos en directo que escuchándolo en casa. Son esa clase de temas que te invitan a dar saltos y corear sus frases emblemáticas siguiendo al artista del escenario, pero no tanto en casa. Ahí, para sacar a flote las emociones se necesita un poco más que es lo que creo que le falta al disco, quizás en parte por la sensación que tengo de que el disco se ha hecho demasiado deprisa: viaje, composición, producción, todo ello en apenas tres meses. Hasta la carátula es un pelín cutre.
Pero no quiero dejar la impresión de que no me ha gustado el disco. Merece la pena de verdad. Lo que pasa es que NY nos tiene muy mal acostumbrados a lo largo de su vida y cuando en lugar de jamón de pata negra nos da uno de recebo, pues eso, que nos volvemos muy exigentes.
Nuevo trabajo de Joe Bonamassa y como cabría esperar, espectacular. A sus ya casi 32 años, ya no cabe hablar de aquel niño prodigio que con tan sólo 12 asombró a todo un B.B. King. Ni siquiera es necesario recordar a Bloodline, su primer grupo con 15 años, para apuntalar opiniones de hoy. Todo eso es ya historia. Lo que cuenta ahora es la realidad en la que todo eso se ha sintetizado. Es la reafirmación en la creencia de que el rock nunca podrá morir, ni siquiera enfermar, mientras sigan surgiendo artistas como JB que sientan la música como un instrumento de vida.
Observando la lista de temas del disco no se puede evitar pensar en que es atrevido.
Atrevido por versionar "Jockey Full of Bourbon", de Tom Waits, un tema que sólo te lo imaginas rodeado de humo, con entrechocar de vasos y allá al fondo una voz y un piano a cual más ronco.
Atrevido por versionar "Feelin' Good", un tema convertido en clásico tras la cantidad de gente que lo ha interpretado.
Atrevido por versionar "Funkier Than a Mosquito's Tweeter", tema de los Ike & Tina Turner de los buenos tiempos.
Y atrevido por versionar un tema como "As the Crow Flies" que ya Rory Gallagher había elevado a una gran altura.
Sin embargo no hay caso, que diría un abogado. Bonamassa hace suyos los temas con una naturalidad sorprendente, los impregna con su blues-rock personal e incluso evita que busquemos comparaciones con los originales. Son cosas distintas.
A destacar también el tema que da título al disco, "The Ballad of John Henry", un tema potente, duro, a ratos acústico, a ratos sinfónico... un temazo.
La primera entrega de los Live Bootlegs Series de Johnny Winter se realizó a finales del 2007. La siguiente apareció en Marzo de 2008, la tercera en Julio,... y ahora, en Febrero de 2009, nos llega el Vol. 4, ¡vaya ritmo! Pero qué gozada. Porque hay que decir que aún sabiendo que son oficiales, producidos por el propio JW, el asunto de los bootlegs me produce una cierta incertidumbre, sobre todo en lo referente a la calidad del audio. Pero este no es el caso. El que acaba de aparecer pasa la prueba con nota.
Aparte de la producción, JW se encarga de la selección de los temas incluidos y el resultado es magnífico. Un disco que nos transporta a la mejor época del tejano, a ese blues electrizante que le convirtió en uno de los grandes de la música y con una fuerza que a mi siempre me ha sorprendido que pueda salir de ese cuerpo menudo y frágil del que sus dedos parecen apéndices ajenos, como con vida propia.
Precisamente en este mes de febrero cumple 65 años, edad que unida al innegable deterioro físico que muestra desde hace tiempo me hace pensar que su retirada está cerca. Pero al menos seguro que nos sigue regalando porciones de sus archivos como la que hoy nos ocupa.
A veces cuesta entender el funcionamiento de la mercadotecnia en el mundo de la música. Lo digo porque han sido alrededor de ocho años los que han pasado desde que Blue Floyd interpretaba los temas que se presentan en este disco y que ahora, en el 2008, se incluyen en un doble CD por Airline Records, eso sí, a un precio bastante asequible (14$ en Amazon, por ej.)
Durante este tiempo, la unica manera que ha habido de escuchar su música ha sido en forma de bootlegs o descargas "torrenciales", algunos de ellos, por cierto, de muy aceptable calidad.
Para quien no haya tenido la oportunidad de conocer a este grupo, diré que fue la reunion ocasional de Matt Abts (batería de Gov't Mule), Allen Woody (bajo de Gov't Mule y Allman Brothers y que poco tiempo despues falleceria), Johnny Neel (teclista tambien con Gov't Mule y Allman Brothers), Marc Ford (guitarra en Black Crowes) y Berry Oakley Jr (bajista de Bloodline) con el fin de versionar parte de la discografía de Pink Floyd, teoricamente aportando un toque bluesero al rock sinfonico original (de ahí su nombre). El proyecto, como queda dicho, se limitó a una serie de actuaciones en directo cuando las obligaciones de cada uno se lo permitian.
Recomiendo su escucha porque es una manera de oir los temas de Pink Floyd de otra forma, ojo, no digo mejor sino distinta. Yo me sigo quedando con los originales, quede claro, pero si que merece la pena. Lo del toque bluesero es más discutible, yo al menos no lo noto.
Respecto del disco que estamos comentando, quizá la seleccion de temas no haya sido la más apropiada: en alguno de ellos, Marc Ford no tenía su mejor dia en cuanto a cantar se refiere; en otro, Matt Abts nos regala un solo de bateria de 10 minutos que se hace bastante pesado. Sin embargo se han añadido como bonus dos versiones de temas de los Beatles que para mi son de lo mejor del disco.
En resumen: Grandes musicos tocando temas que conocemos pero con un sabor distinto, aportando cosas nuevas.
Pues sí, tardaremos en olvidar la noche del 16 de Noviembre de 2008. La actuación de Carvin Jones en la sala Bumerang respondió a la expectativa que había despertado y a pesar de que el local no se llenó su entrega fue total, dejando en el ambiente un impagable aroma de cercanía y profesionalidad.
Carvin Jones (Lufkin, Tejas – 1966) tiene sobrados motivos para sentirse orgulloso de haber llegado hasta aquí. En primer lugar por su propia perseverancia que ya desde niño le hizo soñar que algún día podría llegar a ser un gran guitarrista de blues, música que, gracias a su abuelo, anidó en su cabeza de forma permanente y que su abuela materializó cuando le regaló a los 11 años una guitarra, hecho que marcó un antes y un después en su vida. Con el tiempo sus influencias han sido muy claras: Stevie Ray Vaughan, Jimi Hendrix, etc., blues tejano que aplica incluso a temas que no tienen nada que ver con esa zona geográfica. Durante la actuación en Guadalajara, mezcló temas clásicos de su repertorio con otros de más reciente incorporación: “All your love”, “Pride and Joy”, “Texas Flood”, “Little wing”, “Voodoo Chile”, y hasta un “Roadhouse blues” de los Doors, que volvió locos a todos por su fuerza. Una sección rítmica que mantiene el tipo con bastante solvencia, compuesta por dos italianos: Mike Califano, al bajo y Gianpaolo Feola, a la batería. En conclusión, una gran performance que pocas veces tenemos oportunidad de disfrutar.
Apenas hace unos días que ya está en la calle el nuevo doble CD de Joe Bonamassa "Live From Nowhere in Particular" y tras escucharlo unas cuantas veces no puedo por menos que transmitir la sensación de asombro que me sigue produciendo este gran guitarrista en cada nuevo trabajo que acomete.
El disco es sencillamente apabullante. Aunque sea un live, la calidad del sonido es excelente. Los temas, aunque conocidos, renacen como nuevos con aportaciones distintas. Ya en una entrada anterior comenté la queja de algunos que opinan que se parece excesivamente a Stevie Ray Vaughan. En esta ocasión he vuelto a encontrar opiniones de este calibre, y de verdad que no lo entiendo. Yo no veo ese parecido tan claro por ningún lado. SRV fue un monstruo irrepetible que no admite comparaciones y aunque efectivamente hay muchos imitadores de su estilo, se quedan en eso: en imitadores. Pero sinceramente en el caso de JB no veo por ningún lado esa imitación. Otra cosa son las influencias y las fuentes de las que se nutre y que como él mismo ha comentado en alguna ocasión van desde John Mayall a Rory Gallagher pasando por Eric Clapton, etc. Pero influencias ¿quién no las tiene?, lo que hace a un músico ser grande es su aportación en creatividad y las sensaciones que es capaz de provocar en los que escuchamos su trabajo. Y afirmo rotundamente que a mi, y ya soy un tipo talludito que ha escuchado mucha música, hay momentos en el disco (los discos, porque es un doble CD) que me han levantado el vello.
En cuanto a los músicos que le acompañan son los habituales de los últimos tiempos: Bogie Bowles y Carmine Rojas, batería y bajo respectivamente, crean una sección rítmica potente, todo ello envuelto con los teclados de Rick Melick.
En resumen, blues-rock de muchos quilates. Para disfrutarlo un largo tiempo.
¡Qué gozada que alguien (Cocodrilo Records) se haya preocupado de recopilar, reunir y publicar los temas hasta ahora ocultos de la que, en mi opinión, y a pesar de que se puede caer en injusticia, puede haber sido la mejor banda de rock progresivo, psicodélico, sinfónico o como quieran etiquetarlo que ha dado este país.
Franklin apenas logró editar un par de singles durante su actividad a finales de los ’60 y principios de los ’70, quedándose “en el cajón” trabajos como el LP “Life circle” que junto a otras grabaciones ahora se ha publicado. Aquellos principios de los ’70 fueron un auténtico hervidero en el panorama musical español en el que la creatividad de los artistas no daba respiro a nuestros oídos. Eran los tiempos (en Madrid) de locales como MM, cita obligada si queríamos ver en directo todo lo que se estaba cocinando musicalmente. No me voy a enrollar mucho, porque además en el cuadernillo que se incorpora en esta edición ya nos cuentan detalladamente la historia del grupo y las vicisitudes que acontecieron con el ir y venir de músicos a la formación. Pero no quiero dejar de referirme a uno de estos miembros que formó parte del grupo, y no es otro que Antonio García de Diego, sin duda uno de los mejores músicos en su sentido más global del término que ha habido (hay) en España. Multi-instrumentista, compositor, productor…, en fin, de sus virtudes pueden dar fe gente como Miguel Ríos, Ana y Victor, Sabina, Serrat, Pancho Varona, etc., con los que ha trabajado desde hace años.